17 mayo 2007

LA IRA DE LA SEÑITO (UNA ANECDOTA MEMORABLE)

Era octubre del año 2005. La Señito de la televisión peruana había publicado un libro bastante chismosón, llamado "Mi nombre es Gisela", una suerte de autobiografía complaciente, escrita por un negro literario como Mávila Huertas, el cual era un éxito de ventas en todo el Perú. La rubia, en su revista de nombre homónimo, daba clases de valoración, familia, sexualidad, belleza y cositas tan así...No había duda, era la chica dorada del showbusiness y, aunque claramente había dejado las pantallas y ya no era la increíble mujercita que tenía encadiladas a miles de amas de casa en sus famosos programas del mediodía, igual, la vida le trataba regio. La obrita de marras, era una buena oportunidad para que la Señito desembarcara en Iquitos, invitada por la editorial Tierra Nueva, que anualmente realiza la Semana del Libro y que ese año había llevado a Ernesto Cardenal, Ricardo Uceda, Jorge Coaguila, Jaime Campodónico y César Ferreira. La Diva, pues, era una locura que garantizaba público, pero en todo caso brillo intelectual, eso se lo dejaba para los otros distinguidos invitados.

Pero bueno, más allá de su presentación (que pueden revisar en un
post especialmente dedicado a dicha ocasión) lo que a mi me llamó la atención fue la forma cómo la especialmente adorable y fabulosa Gisela iba cambiando su actitud mimosa conforme iba pisando más firme los detalles de la visita. Acompañada de Susana Umbert, su manager, que puede ser usualmente una arpía (pero con lindos modales), las condiciones de la Diva fueron muy claras: distribución total de la revista Gisela en la ciudad, no cámaras de Magaly TV o ATV y hacer la presentación al mediodía ( y no en la noche, como todas las actividades tradicionalmente estaban previstas).Además, lo típico, hotel 5 estrellas y movilidad. Ah, la rubia no viajaba en ninguna otra compañía aérea que no fuera LAN (de su "gran amigo" Emilio Rodríguez Larraín).

Cosas del destino,me tocó asumir en cierto modo el anfitrionaje de la "escritora del año". La verdad es que Gisela me cayó bien, sin embargo sabía que su personaje era bastante preparado. En persona, era mucho más callada, mucho menos risueña, más extenuada y que hablaba poco (todas las preguntas u órdenes las daba -en su típico tonito gamonal rr.pp - Susana Umbert). Lo cierto es que el día de la presentación, que había sido movida para el mediodía, luego de hacer esperar casi 45 minutos al público que repletaba el Hotel Dorado Plaza, por varias descoordinaciones producto de todas las correrías para contentar a la diva, a alguien de Tierra Nueva se le olvidó reconfirmar el pasaje de la Señito y su acompañante. Y en cierto horario iba a ser imposible viajar esa misma tarde,en dicho vuelo, por cuestiones de capacidad. la otra opción eran los demás vuelos de otras compañías.

El gobierno regional, por intermedio de la esposa del presidente, la señora Silvia Arbildo, había prestado muy amablemente una de sus camionetas. Luego de la exitosa presentación, La Señito y su amiga decidieron tomar su equipaje e irse para el aeropuerto. Al llegar, el presidente de Tierra Nueva, periodista Jaime Vásquez Valcárcel, le dijo que el vuelo de LAN estaba lleno y no podían viajar en él, pero que tenía otra opción que ya había sido confirmada. Allí empezó el pandemonio. Susana Umbert empezó a moverse como posesa, dando alaridos de indignación que se escuchaban en todo el Aeropuerto. Junto a Jaime Vásquez , y sabiendo que no era su culpa este retraso, tratamos por varios medios de buscar un cupo y embarcar al dúo en LAN. La gente de dependencia de la aerolínea, sabiendo que no se podía hacer nada debido a que el avión iba repleto, le dijo a Umbert estos motivos, pero ella, insistente casi hasta la nausea, iba a llamar a su "amigo" Emilio para que, si era posible, le fletaran un avión para que regresaran a Lima.

Fue el momento en que Gisela apareció. Había esperado pacientemente por más de 45 minutos en el carro, conversando con la esposa del presidente. Hasta que, ante la complicación de no poder viajar, llamó a Umbert, que había llamado a todo el Perú para que la subieran en LAN, y pidió que se acercara Jaime Vásquez. Lívida, explotando, dejó de ser la dulce animadora y se convirtió en una versión terrible e inimaginable de ella misma. Allí pasó lo que ustedes más o menos imaginan: casi las mismas palabras pero en otro contexto con el que acribilló al fotógrafo de la revista Magaly.

Algunas frases memorables:

- Quién eres tú para no permitirme ver a mi madre en el día de su cumpleaños?
- ¿Quién te ha dado el derecho para tratarme así?
- Yo soy Gisela y tú no me llegas a los talones.
- Yo no vuelvo a trabajar con ustedes.
- Es increíble los informales que trabajan en tu asociación

El famoso "Tú comes de mi fama" no se dijo exactamente, pero hubo algún tipo de palabras parecidas que ahora no recuerdo. Los testigos presenciales nos encontrábamos sorprendidos, ante el ataque a Vásquez ("ni mi madre me riñó tanto como la Señito", me dijo después) y el regreso al barrunto de la Diva. Inmediatamente, luego de desfogar todo su bilis, simplemente se metió al counter de Tans Perú, le pagamos el pasaje y ella simplemente no se despidió de nadie. Iquitos en ese momento había pasado a un segundo plano, además de su negativa absoluta a viajar en otra aerolínea que no fuera LAN.

El carácter de la Señito es tan especial. Por eso, cuando habla de televisión blanda y todo eso, yo digo ¡Mi madre, sálvennos del carácter de la suavecita Gisela Valcárcel!

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